Jesucristo revelado: el velo es quitado
El libro de Apocalipsis es un libro de revelación, no de confusión. Desde su primera frase deja claro su propósito: revelar a Jesucristo. La palabra Apocalipsis significa quitar el velo, mostrar lo que estaba oculto. Por eso, este libro no comienza hablando de eventos futuros, sino presentándonos a Cristo revelado, glorioso y soberano. Muchas veces...
El libro de Apocalipsis es un libro de revelación, no de confusión. Desde su primera frase deja claro su propósito: revelar a Jesucristo. La palabra Apocalipsis significa quitar el velo, mostrar lo que estaba oculto. Por eso, este libro no comienza hablando de eventos futuros, sino presentándonos a Cristo revelado, glorioso y soberano. Muchas veces Apocalipsis es evitado o poco predicado por sus símbolos y profecías, pero cuando entendemos su esencia, descubrimos que no es un libro para asustar, sino para afirmar la fe de la Iglesia. Todo lo que en él se anuncia tiene un centro y un mensaje: Jesucristo reina. Esta revelación no fue dada a cualquier persona ni en cualquier momento. Dios decidió revelarla a Juan, no a Pedro ni a otro de los apóstoles. Y lo hizo cuando Juan estaba cautivo en la isla de Patmos, aislado, limitado y perseguido por causa del evangelio. Humanamente, parecía un tiempo de silencio y olvido; espiritualmente, fue el escenario de una de las mayores revelaciones de la historia. Esto nos recuerda que Dios no está limitado por nuestras circunstancias. Cuando todo parece detenido, Dios sigue obrando. Cuando la voz del mundo se apaga, la voz de Dios puede escucharse con mayor claridad. Juan estaba encerrado, pero el cielo estaba abierto. La revelación de Jesucristo no es solo información sobre el futuro; es una manifestación de quién es Cristo hoy: el Señor de la historia, el Alfa y la Omega, el que camina en medio de su Iglesia. Apocalipsis no busca satisfacer la curiosidad, sino fortalecer la esperanza y la fidelidad de los creyentes. Al iniciar esta semana, recordemos que Dios sigue quitando velos. Tal vez no estemos en una isla como Juan, pero muchos viven “Patmos” personales: tiempos de espera, pruebas, soledad o incertidumbre. Y es precisamente ahí donde Cristo desea revelarse con mayor claridad. Esta semana, no enfoques tu mirada solo en lo que viene, sino en quién va contigo. Cuando Jesucristo es revelado, el temor pierde fuerza y la esperanza se levanta.
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